El tratamiento de ablación tiroidea es un método mínimamente invasivo que destruye el tejido tiroideo hiperactivo o anómalo sin cirugía. Mediante energía de radiofrecuencia, láser o microondas, los nódulos se tratan de forma directa, reduciendo de manera eficaz la sobreproducción hormonal y los síntomas compresivos.

La ablación por radiofrecuencia (RFA) para los nódulos tiroideos es una de las técnicas más utilizadas. Consiste en introducir una fina sonda en el tejido tiroideo bajo guía ecográfica y aplicar energía térmica para reducir el tamaño de los nódulos, aliviar la presión y restablecer la función tiroidea normal.

La ablación con etanol es otro enfoque no quirúrgico, especialmente eficaz para nódulos tiroideos quísticos. El etanol inyectado provoca una necrosis tisular controlada, reduciendo el tamaño del nódulo y aliviando las molestias. Este método es particularmente adecuado para pacientes que no son candidatos a cirugía o a yodo radiactivo.

El proceso de tratamiento con ablación tiroidea se realiza de forma ambulatoria y bajo anestesia local. Por lo general, los pacientes retoman sus actividades diarias el mismo día. En comparación con la cirugía, la ablación reduce los riesgos, evita cicatrices y preserva la integridad de la glándula tiroides, garantizando al mismo tiempo una eficacia a largo plazo.

Interventional Radiology and Neuroradiology Doctor Specialist

Prof. Dr. Özgür KILIÇKESMEZ
Radiología Intervencionista / Neurorradiología Intervencionista

El Prof. Dr. Kılıçkesmez posee el Certificado de Competencia en Radiología de Turquía, el Certificado de Competencia en Radiología Intervencionista de Turquía, la Certificación en Tratamiento de Accidentes Cerebrovasculares y el European Board of Interventional Radiology (EBIR). En su trayectoria académica, ganó el Primer Premio de Radiología de Siemens en 2008.

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Diferencias entre Radiofrecuencia y Microondas

Ambos son métodos refrigerados similares que convierten la energía en calor. Las puntas de las agujas utilizadas producen, bajo control ecográfico, una lesión térmica en el nódulo y se interrumpe la energía en los tejidos normales. A diferencia de la radiofrecuencia, en el método de microondas se utiliza una placa de puesta a tierra.

El proceso de quemado con radiofrecuencia lleva más tiempo. Con microondas, el proceso de quemado se realiza en un tiempo más corto. Especialmente en nódulos mayores de 2 cm, elegir el método de microondas hace que el procedimiento sea más cómodo. El método de microondas es aproximadamente un 10–15 % más caro que la radiofrecuencia.

Indicaciones de MWA o RFA en Nódulos Tiroideos Benignos

La ablación por radiofrecuencia es un método de tratamiento preferido en determinados casos de nódulos tiroideos benignos. Este tratamiento se aplica en función de diversos factores, como el tamaño o la localización del nódulo. Los síntomas que experimenta el paciente y las preocupaciones estéticas desempeñan un papel importante a la hora de decidir si se aplica el tratamiento.

La MWA o la RFA se prefieren especialmente en el tratamiento de nódulos sintomáticos, ya que estos síntomas pueden afectar negativamente la vida diaria del paciente. Las indicaciones de MWA o RFA en nódulos tiroideos sintomáticos son:

  • Dolor o molestias originadas en el nódulo.
  • Dificultad para tragar, como disfagia o sensación de cuerpo extraño.
  • Nódulos de tamaño visible que provocan preocupación estética en la región cervical.

Este método de tratamiento varía según el tamaño y la localización del nódulo. En pacientes con una circunferencia de cuello pequeña, la MWA o la RFA pueden aplicarse en una fase más temprana por motivos estéticos. Además, existe una relación directa entre el tamaño del nódulo y la gravedad de los síntomas. A medida que aumenta la intensidad de los síntomas, también aumenta la necesidad de MWA o RFA.

La ablación por microondas o por radiofrecuencia está indicada según los siguientes criterios:

La aplicabilidad de la MWA o de la RFA también se determina según las características ecográficas del nódulo y los resultados de la biopsia realizada. En nódulos confirmados como benignos mediante biopsia por aspiración con aguja fina o biopsia con aguja gruesa (core needle), generalmente no es necesaria una nueva biopsia. Esta opción terapéutica debe planificarse según la ubicación del nódulo y su relación con los tejidos circundantes.

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    Uso de MWA o RFA en Cánceres Tiroideos Recidivantes

    Image of THYROID ABLATION

    En los cánceres tiroideos recidivantes, la ablación por microondas o por radiofrecuencia (MWA o RFA) es un método eficaz, especialmente en situaciones en las que las opciones quirúrgicas son limitadas. Este método puede utilizarse como alternativa a la cirugía o con fines curativos y paliativos.

    Se utilizó por primera vez en ocho pacientes en 2001. Esta aplicación ha sido respaldada por diversos estudios y dos metanálisis. Investigaciones recientes muestran que la MWA o la RFA ofrecen buenos resultados en pacientes que precisan cirugía pero presentan un alto riesgo quirúrgico.

    Las indicaciones establecidas para la MWA o la RFA son las siguientes:

    • Pacientes con alto riesgo quirúrgico.
    • Complicaciones derivadas de intervenciones quirúrgicas previas.
    • Personas con mala función pulmonar o enfermedades cardiovasculares graves.
    • Pacientes no aptos para cirugía debido a edad avanzada.

    La MWA o la RFA deben aplicarse cuando sea posible lograr una ablación radiológica completa del tumor. Al mismo tiempo, no debe existir metástasis fuera del cuello. Cuando se realiza con intención curativa, se recomienda en casos en los que el número de tumores recidivantes sea inferior a tres o cuatro y el diámetro máximo del tumor sea menor de 1,5–2 cm.

    La MWA o la RFA también pueden preferirse para reducir los síntomas y mejorar la calidad de vida. Este método puede controlar los tumores recidivantes de manera eficaz y, por lo general, sin complicaciones importantes.

    MWA o RFA en Cánceres Tiroideos Primarios

    Aunque los cánceres tiroideos primarios suelen tratarse con cirugía, en algunos casos la MWA o la RFA pueden considerarse métodos alternativos. La MWA o la RFA se han convertido en una opción importante, especialmente en pacientes no aptos para cirugía.

    Los ensayos realizados en pacientes con microcarcinoma papilar tiroideo han demostrado que la MWA o la RFA proporcionan una ablación local eficaz. Los resultados de estos estudios son positivos tanto a corto plazo como tras un periodo de seguimiento de cuatro años.

    Métodos de ablación térmica:

    • Ablación por radiofrecuencia (RFA)
    • Ablación láser (LA)
    • Ablación por microondas

    En cánceres tiroideos avanzados, la RFA y la LA se han utilizado como métodos de tratamiento paliativo. En cánceres tiroideos anaplásicos o medulares avanzados, estos métodos han reducido los síntomas compresivos en algunos pacientes. Sin embargo, no existe consenso sobre la eficacia clínica de la ablación térmica en cánceres anaplásicos y medulares. Esto sugiere que el efecto de este método en dichos tipos de cáncer puede ser limitado.

    Uso de MWA o RFA en Neoplasias Foliculares

    El enfoque de la ablación por microondas o radiofrecuencia en el tratamiento de las neoplasias foliculares ha despertado un gran interés en los últimos años. La MWA o la RFA se recomiendan como opción alternativa, especialmente en pacientes que no son candidatos a una intervención quirúrgica.

    Las investigaciones han demostrado que la MWA o la RFA son seguras y eficaces en nódulos tiroideos benignos. No obstante, en el caso de neoplasias foliculares existen ciertas limitaciones y precauciones con respecto a su uso:

    • Tamaño de la neoplasia: la MWA o la RFA son adecuadas para lesiones de menos de 2 cm.
    • Clasificación de Bethesda: las lesiones clasificadas como Bethesda-3 o Bethesda-4 pueden entrañar riesgo.

    Estas circunstancias indican que la MWA o la RFA conllevan riesgos potenciales en neoplasias foliculares y deben utilizarse con cautela, especialmente en casos con riesgo de malignidad. Se necesitan más estudios y experiencia clínica para determinar la seguridad y eficacia de este método de tratamiento. Por lo tanto, una evaluación exhaustiva previa al tratamiento es imprescindible. El uso de MWA o RFA debe valorarse según criterios definidos, considerando la situación de cada paciente de forma individual.

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    Evaluaciones Preprocedimiento para MWA o RFA

    Antes de elegir la ablación por microondas o radiofrecuencia en el tratamiento de nódulos tiroideos y cánceres tiroideos recidivantes, es imprescindible realizar una evaluación cuidadosa. En este proceso se requieren distintas pruebas de laboratorio y de imagen para determinar con precisión el estado del paciente. En primer lugar, en los nódulos tiroideos, se examina en detalle la estructura de los nódulos y de las estructuras anatómicas adyacentes mediante ecografía (US). Durante dicha exploración se valoran las siguientes características:

    • Tamaño del nódulo,
    • Ecogenicidad,
    • Porcentaje de componente sólido,
    • Vascularización interna,

    Las pruebas de laboratorio incluyen:

    • Hemograma completo,
    • Pruebas de coagulación (tiempo de sangrado, tiempo de protrombina, tiempo de tromboplastina parcial activada),
    • Pruebas de función tiroidea (TSH, T3, fT4),

    En el caso de cáncer tiroideo recidivante, además deben medirse:

    • TSH sérica,
    • Tiroglobulina (Tg),
    • Niveles de anticuerpos anti-Tg

    Estas pruebas pueden indicar de forma indirecta el éxito del procedimiento de MWA o RFA. En cuanto a la imagen, pueden utilizarse TC de cuello y RM cervical para detectar la extensión de los nódulos y la presencia de lesiones adicionales. Estas evaluaciones aclaran el estado del paciente antes del tratamiento y aportan datos importantes para el seguimiento posterior a la MWA o la RFA.

    Uso de Medicación Anticoagulante y Antiagregante

    Antes del procedimiento de MWA o RFA, los pacientes con riesgo de sangrado deben ser evaluados cuidadosamente. En pacientes que reciben tratamiento anticoagulante, especialmente aquellos que usan fármacos como aspirina o clopidogrel, se recomienda suspender dichos medicamentos durante un periodo determinado antes del procedimiento. Los tiempos de suspensión son los siguientes:

    • Aspirina o clopidogrel: 5 días
    • Warfarina: 3–5 días
    • Heparina: 4–6 horas

    La reintroducción de la medicación tras el procedimiento debe ajustarse de la siguiente manera:

    • Heparina: entre 2 y 6 horas después de la MWA o la RFA
    • Warfarina: la noche posterior a la MWA o la RFA
    • Aspirina o clopidogrel: el día siguiente a la MWA o la RFA

    Los médicos deben planificar la suspensión de la terapia anticoagulante y antiagregante en función del estado general del paciente y de las características del procedimiento. Cuando se suspenden los inhibidores de agregación plaquetaria, debe solicitarse la valoración de un cardiólogo y tener en cuenta las preferencias del paciente. Si fuera necesario, se puede cambiar temporalmente a heparina de vida media corta.

    Técnicas de MWA o RFA en Nódulos Tiroideos Benignos

    En el tratamiento de nódulos tiroideos benignos, la ablación por microondas o radiofrecuencia representa un enfoque mínimamente invasivo. Este método es especialmente adecuado para pacientes que no son candidatos a cirugía o que no desean someterse a una intervención quirúrgica.

    En los procedimientos de MWA o RFA realizados bajo anestesia local, se prefiere la inyección de lidocaína peritiroidea para el control del dolor. Esta técnica prioriza la comodidad del paciente. Durante el procedimiento, se aplica una cantidad adecuada de lidocaína en la piel y en la cápsula tiroidea para reducir el dolor. Las técnicas utilizadas durante la MWA o la RFA incluyen:

    • Enfoque transístmico: el electrodo de RF se posiciona a través del istmo tiroideo.
    • Técnica «moving-shot»: el electrodo se retira desde la parte más profunda del nódulo hacia la superficie.

    Estas técnicas permiten un tratamiento eficaz y seguro durante la ablación. Recientemente se han desarrollado también técnicas de ablación vascular como complemento de este método. Estos nuevos enfoques tienen como objetivo minimizar el recrecimiento marginal de los nódulos.

    Durante todo el procedimiento, el electrodo de RF se monitoriza en tiempo real bajo guía ecográfica, lo que minimiza el riesgo de lesión térmica. La ausencia de anestesia general o sedación facilita la detección precoz de posibles complicaciones y aumenta la seguridad del paciente durante el procedimiento.

    Elección de Técnica en Cánceres Recidivantes para MWA o RFA

    En el tratamiento de cánceres tiroideos recidivantes, el método de MWA o RFA ha ganado importancia, especialmente debido a las dificultades que pueden aparecer tras la cirugía. En esta técnica, se sigue un procedimiento cuidadoso, poniendo énfasis en la preservación de los tejidos circundantes.

    La elección de la punta del electrodo se realiza según el tamaño y la localización del tumor. Las puntas de electrodo más pequeñas son ideales para tumores situados en zonas sensibles. Con este método, los tejidos cancerosos recidivantes se ablan de forma segura.

    Las técnicas estándar incluyen:

    • Inyección de lidocaína perilensional
    • Técnica de hidro disección
    • Técnica «moving-shot»

    La técnica de hidro disección crea una zona amortiguadora entre el tumor y las estructuras vitales, protegiendo dichas estructuras durante la ablación. Se prefiere una solución de dextrosa al 5 % como fluido, ya que no conduce la electricidad. Se inyecta dextrosa fría de forma continua, evitando así la propagación térmica. Cada técnica se elige cuidadosamente en función de la localización tumoral y de los riesgos circundantes, reduciendo el riesgo de complicaciones tras la ablación.

    Seguimiento Clínico tras MWA o RFA

    En el periodo posterior a la MWA o la RFA, el protocolo de seguimiento recomendado para la gestión de nódulos tiroideos benignos no funcionales incluye las siguientes etapas. En primer lugar, inmediatamente después de la ablación del nódulo, todo el nódulo debe aparecer de forma temporal hiperecogénico en la ecografía.

    A continuación, deben utilizarse la ecografía en modo de escala de grises y la ecografía Doppler color para evaluar si la ablación se ha completado. Estos dos métodos son importantes para detectar si quedan porciones del nódulo aún vascularizadas. Si se identifican partes viables del nódulo, puede ser necesaria una ablación adicional debido al riesgo de recrecimiento.

    En las evaluaciones posteriores a la MWA o la RFA se tienen en cuenta los siguientes aspectos:

    • Puntuación de síntomas relacionados con el nódulo: síntomas como dolor cervical, disfagia, sensación de cuerpo extraño, malestar y tos se evalúan conjuntamente por el paciente y el médico.
    • Puntuación cosmética: el médico registra los cambios en la apariencia del paciente.

    Por último, el porcentaje de reducción de volumen se calcula en función de la proporción entre la diferencia de volumen inicial y final y el volumen inicial. Este cálculo sirve como indicador objetivo de la eficacia de la MWA o la RFA.

    Seguimiento tras el Tratamiento de AFTN (Nódulo Tóxico) con MWA o RFA

    Tras el tratamiento de los nódulos tiroideos autónomos funcionantes (AFTN) con MWA o RFA, es imprescindible un plan de seguimiento detallado para evaluar el éxito del procedimiento. El seguimiento requiere un enfoque personalizado según el estado del paciente. En primer lugar, en cada control posterior al procedimiento deben realizarse con cuidado las pruebas de función tiroidea. Estas incluyen las mediciones de TSH, T3 y fT4. Además, deben determinarse los niveles de anticuerpos tiroideos:

    • Niveles de anti-TPOAb y anti-TGAb, que son marcadores de cambios en la función tiroidea.
    • En función de los cambios hormonales, puede ser necesario ajustar la dosis de los fármacos antitiroideos. Esto se analiza en tres categorías:
      • Remisión: resolución de la tirotoxicosis tras suspender los fármacos antitiroideos
      • Mejoría: tirotoxicosis persistente con una dosis reducida de medicación
      • Sin respuesta: ausencia de cambios en la dosis de medicación

    Los métodos de imagen también son fundamentales. En cada control debe realizarse una ecografía (US) y evaluarse los cambios en el tamaño, el volumen, la vascularización intranodular y la ecogenicidad del nódulo. Además, la gammagrafía tiroidea ayuda a clasificar los nódulos:

    • Tipo 1: nódulo caliente
    • Tipo 2: nódulo con captación similar al tejido extratiroideo
    • Tipo 3: nódulo frío o no visualizado

    Si la función tiroidea o los síntomas no se resuelven por completo, deben considerarse nuevas sesiones de MWA o RFA o tratamientos alternativos. El plan terapéutico debe ajustarse cuidadosamente en función de la respuesta del paciente.

    Seguimiento de la Recurrencia de Cáncer Tiroideo Cervical

    Tras la MWA o la RFA, se aplican protocolos específicos para monitorizar la recurrencia de cáncer tiroideo cervical. Estos protocolos incluyen técnicas clínicas, de laboratorio y de imagen para evaluar el estado del paciente de la mejor manera posible. En primer lugar, mediante ecografía se valora el volumen tumoral, el diámetro máximo y la vascularización. También se examina la presencia de nuevos tumores metastásicos.

    • Volumen tumoral y diámetro máximo
    • Vascularización
    • Presencia de nuevos tumores metastásicos

    Entre las pruebas de laboratorio, son importantes los niveles séricos de Tg y la medición de anticuerpos anti-Tg. Estas mediciones reflejan la eficacia de la ablación y una posible respuesta inmunitaria.

    • Nivel sérico de Tg
    • Anticuerpos anti-Tg

    En cuanto a la imagen, se recomienda una tomografía computarizada (TC) con contraste. Esta permite determinar la presencia de tejido tumoral residual viable o de nuevos tumores. Si se detecta recurrencia en la ecografía o en la TC, pueden planificarse nuevas ablaciones. Tras una ablación exitosa, la captación de contraste y la vascularización del tumor disminuyen o desaparecen. Estos procesos son fundamentales para optimizar los resultados del tratamiento.

    Protocolos de Seguimiento en Cáncer Tiroideo Primario

    Los procesos de seguimiento tras MWA o RFA en el tratamiento del cáncer tiroideo primario tienen un impacto importante en la salud de los pacientes. Un estudio prospectivo ha definido el calendario de seguimiento tras MWA o RFA:

    • Primer mes,
    • Tercer mes,
    • Sexto mes,
    • Duodécimo mes.

    En estos momentos, el estado del paciente se evalúa mediante ecografía y ecografía con contraste. La realización de una biopsia con aguja gruesa (CNB) en el tercer mes es fundamental para comprobar la eficacia del procedimiento. Los hallazgos respaldan que, tras el procedimiento, el seguimiento ecográfico debe continuar de forma anual. Además, se debe realizar una evaluación cuidadosa para detectar nuevos cambios patológicos en la glándula tiroides y en los ganglios linfáticos adyacentes:

    • Desarrollo metacrónico de CPT (carcinoma papilar de tiroides),
    • Nuevas metástasis ganglionares.

    Estas situaciones pueden analizarse con mayor detalle utilizando TC. Si las lesiones no crecen ni cambian de tamaño tras la MWA o la RFA, se recomienda evaluarlas de nuevo con CNB o PAAF (punción aspiración con aguja fina). Estos protocolos son esenciales para garantizar el mejor manejo posible de la salud de los pacientes.

    Idoneidad de los Nódulos Tiroideos Benignos para MWA o RFA

    La ablación por microondas o radiofrecuencia (RFA) se recomienda como un método de tratamiento eficaz, especialmente en determinados tipos de nódulos tiroideos benignos. La idoneidad para el tratamiento se determina según las características estructurales del nódulo.

    La MWA o la RFA se consideran tratamientos de primera línea en nódulos tiroideos sólidos y predominantemente sólidos. Estos nódulos suelen ser no funcionales y los resultados del tratamiento son muy satisfactorios. La eficacia de la MWA o la RFA se mide según la mejora del volumen nodular y la mejora en las puntuaciones sintomáticas y estéticas.

    Además, la MWA o la RFA se recomiendan para:

    • Nódulos quísticos con un componente sólido,
    • Nódulos tiroideos completamente sólidos,
    • Nódulos tiroideos no funcionales.

    La composición del nódulo y su idoneidad para el tratamiento se clasifican según las siguientes características:

    • Nódulos quísticos: la MWA o la RFA se recomiendan como tratamiento alternativo si la ablación con etanol (EA) no resuelve los síntomas o en casos de recurrencia. Un componente quístico voluminoso sugiere que la EA puede ser más apropiada.
    • Nódulos tiroideos predominantemente quísticos: en estos nódulos, la proporción de componente quístico varía entre un 50 % y un 90 %. La EA se recomienda como tratamiento de primera línea, pero la MWA o la RFA pueden proponerse en caso de recurrencia o si los síntomas no se resuelven por completo.
    • Nódulos sólidos: la MWA o la RFA son métodos de primera línea eficaces para este tipo de nódulos. Se logra una reducción de volumen significativa y, por lo general, se requieren pocas sesiones de tratamiento.

    Suficiencia de una Única Sesión de MWA o RFA

    La ablación por microondas o radiofrecuencia para nódulos tiroideos proporciona resultados satisfactorios en muchos pacientes. Sin embargo, en algunos casos una sola sesión puede no ser suficiente. En especial, en nódulos grandes o cuando los síntomas no se alivian por completo, pueden requerirse sesiones adicionales. Los seguimientos a largo plazo han demostrado que, en casos donde el volumen del nódulo es superior a 20 mL, una sola sesión suele ser insuficiente.

    Las principales indicaciones para recomendar un tratamiento adicional son:

    • Alivio incompleto de los síntomas tras el tratamiento,
    • Tasa de reducción de volumen (VRR) inferior al 50 %,
    • Recrecimiento del tumor.

    Aunque existen incertidumbres en cuanto al momento y la necesidad del tratamiento adicional, se recomienda un seguimiento cuidadoso tras la ablación. Controlar el crecimiento de las porciones viables del nódulo puede ser crucial para determinar si el paciente necesitará más tratamiento.

    Eficacia de MWA o RFA en el Tratamiento de OTN

    La ablación por microondas o por radiofrecuencia es un importante método no quirúrgico utilizado en el tratamiento de OTN. Esta técnica logra una reducción significativa del volumen de los nódulos tiroideos. Los efectos de la MWA o la RFA se han estudiado de forma exhaustiva y los resultados demuestran el éxito del tratamiento.

    • Volumen del nódulo: tras MWA o RFA se obtuvieron reducciones de volumen del 36,4–51 % al mes, del 69–74,5 % a los 6 meses y del 75 % a los 12 meses.
    • Malestar cervical y problemas estéticos: además de la reducción de volumen, se observaron mejoras en el malestar cervical y en la apariencia.

    El impacto de la MWA o la RFA en la función tiroidea también es llamativo. Tras el tratamiento, el uso de medicamentos antitiroideos disminuyó o se suspendió en la mayoría de los pacientes. Los niveles séricos de TSH volvieron a la normalidad en la mayoría de los casos tras el procedimiento.

    • Uso de fármacos antitiroideos: después del tratamiento, entre el 21,7 % y el 50 % de los pacientes dejaron la medicación.
    • Niveles séricos de TSH: tras el procedimiento, entre el 55,6 % y el 81,8 % de los pacientes alcanzaron niveles normales de TSH.

    Estos datos demuestran que la MWA o la RFA es una alternativa no quirúrgica eficaz en el manejo de la OTN. La satisfacción de los pacientes es alta y las tasas de complicaciones notificadas son bajas. En resumen, la MWA o la RFA emergen como métodos seguros y eficaces para controlar los nódulos tiroideos y los síntomas tiro tóxicos.

    Papel de MWA o RFA en el Cáncer Tiroideo Recidivante

    En el tratamiento del cáncer tiroideo recidivante, la ablación por radiofrecuencia ha adquirido importancia como método no quirúrgico. Los estudios realizados han mostrado el potencial de la MWA o la RFA en este campo.

    Dos metanálisis han demostrado que la MWA o la RFA reducen significativamente el volumen tumoral y los niveles séricos de Tg en recurrencias locales. En un estudio, una gran proporción de los tumores desapareció por completo después de la MWA o la RFA. Los hallazgos de estos estudios son:

    • Tasa de reducción del volumen tumoral: 50,9–98,4 %
    • Tasa de desaparición completa: 68,8 %
    • Tasa de recurrencia en la zona tratada: 0 %

    La MWA o la RFA ofrecen mayores tasas de éxito cuando el tamaño y el número de tumores son limitados. La investigación realizada por Kim y colaboradores ha indicado que los resultados a largo plazo de los tumores recidivantes tratados con MWA o RFA son equivalentes a los de la cirugía. Además, el análisis mostró que la MWA o la RFA requirieron menos sesiones que otras terapias y que las tasas de recurrencia fueron bajas. Algunos hallazgos relevantes son:

    • Número de tumores tratados: hasta tres por paciente
    • Diámetro tumoral: menor de 2 cm
    • Tasas de recurrencia a largo plazo: sin diferencias entre MWA o RFA y cirugía

    Asimismo, en un estudio, más de la mitad de los pacientes sometidos a MWA o RFA experimentaron mejoría de los síntomas en los seis meses posteriores al tratamiento. No obstante, en casos técnicamente complejos, la tasa de fracaso de la MWA o la RFA puede aumentar. Estas situaciones suelen estar relacionadas con complicaciones como calcificaciones importantes o la proximidad del tumor a grandes vasos. En dichos casos pueden ser necesarias sesiones repetidas de MWA o RFA.

    Efectos de MWA o RFA en el Cáncer Tiroideo Primario

    La ablación por microondas o radiofrecuencia ha mostrado resultados prometedores en el tratamiento del cáncer tiroideo primario. Un estudio prospectivo demostró que este tratamiento logra una reducción significativa del volumen a corto plazo:

    • Reducción del 53 % del volumen en el primer mes,
    • 81 % en el tercer mes,
    • 92 % en el sexto mes,
    • 96 % en el duodécimo mes,
    • 100 % en el decimoctavo mes.

    Los resultados a largo plazo también han sido satisfactorios; se ha comunicado una reducción de volumen media del 98,5 % a los cuatro años. Durante este periodo no se observaron recurrencias tumorales locales ni lesiones metastásicas.

    Sin embargo, la presencia de microcánceres detectados tras la cirugía y de metástasis microscópicas indica que la capacidad de la MWA o la RFA para controlar la enfermedad regional puede ser limitada. Estos hallazgos sugieren que, aunque la MWA o la RFA pueden ser eficaces en algunos casos, se necesita más investigación para definir mejor el alcance de este tratamiento.

    Seguridad y Efectos Secundarios de MWA o RFA

    Este procedimiento ofrece resultados eficaces tanto en nódulos benignos como en cánceres tiroideos recidivantes. Cuando lo realizan operadores experimentados, la MWA o la RFA son métodos seguros, bien tolerados y con bajas tasas de complicaciones.

    Las complicaciones observadas durante y después del procedimiento suelen ser leves y manejables. En este contexto, el perfil de seguridad y tolerabilidad de la MWA o la RFA se ha analizado bajo los siguientes apartados:

    Complicaciones mayores:

    • Lesión del nervio laríngeo recurrente
    • Lesión del nervio vago
    • Síndrome de Horner
    • Lesión del nervio accesorio espinal
    • Lesión del plexo braquial
    • Rotura del nódulo
    • Lesión térmica del esófago por la glándula tiroides

    Complicaciones menores:

    • Hematoma
    • Náuseas
    • Quemadura cutánea
    • Tirotoxicosis transitoria
    • Toxicidad por lidocaína
    • Hipertensión
    • Dolor

    Rara vez las complicaciones se vuelven graves y, por lo general, se resuelven con compresión o tratamientos sencillos. Las alteraciones de la voz son la complicación mayor más frecuente; sin embargo, esta situación no suele ser permanente y, en general, es transitoria.

    Para reducir el riesgo de cambios en la voz se utilizan el enfoque transístmico y la técnica «moving-shot». Durante el procedimiento debe prestarse especial atención a las variaciones anatómicas del nervio vago y del nervio laríngeo recurrente. Para prevenir lesiones nerviosas, es fundamental realizar el procedimiento cuidadosamente bajo guía ecográfica.

    La rotura de un nódulo tiroideo se manifiesta como una tumefacción cervical repentina y dolor después del procedimiento. Esta situación suele tratarse de forma conservadora; no obstante, si se forma un absceso, puede ser necesaria una intervención quirúrgica.

    El manejo de los hematomas se realiza con compresión simple y la mayoría se resuelven espontáneamente en pocas semanas. Durante la colocación del electrodo, las arterias tiroideas se examinan cuidadosamente mediante ecografía Doppler, minimizando el riesgo de sangrado significativo.

    El hipotiroidismo tras MWA o RFA es infrecuente y, por lo general, se observa en pacientes que ya presentaban disfunción tiroidea o niveles elevados de anti-TPOAb. Puede aparecer hipertiroidismo transitorio como resultado del tratamiento; suele ser asintomático y se normaliza en pocas semanas. El dolor durante la MWA o la RFA es la complicación menor más frecuente y habitualmente se controla ajustando adecuadamente el procedimiento.

    En conclusión, la MWA o la RFA se consideran métodos de tratamiento seguros y bien tolerados para los nódulos tiroideos. Las bajas tasas de complicaciones y las estrategias de manejo eficaces convierten este procedimiento en una opción importante en el tratamiento de los nódulos tiroideos.

    Precios de la Ablación Tiroidea 2026

    El coste del tratamiento de ablación tiroidea depende de diversos factores. En primer lugar, el tipo de tratamiento es un factor importante que influye en el precio. Además, la ubicación del hospital o de la clínica elegida también desempeña un papel en la fijación de los costes. Asimismo, la experiencia y el nivel de especialización del médico pueden ser determinantes en el honorario. En los hospitales privados, el coste de este tratamiento suele ser más elevado. En resumen, el precio de la ablación tiroidea varía de un hospital a otro y según el método de tratamiento aplicado (RF / microondas).

    Preguntas Frecuentes

    Sí, el tratamiento de ablación puede aplicarse a nódulos tóxicos. Incluso si existen múltiples nódulos, esto no limita la eficacia del tratamiento. Especialmente en casos de hipertiroidismo, el objetivo es reducir los nódulos de la glándula tiroides que producen exceso de hormonas. Este método puede considerarse una alternativa al tratamiento farmacológico o a la cirugía. El estado general de salud del paciente y las características de los nódulos son factores determinantes en la planificación del tratamiento. Por ello, el médico puede recomendar la ablación con láser según la situación del paciente.

    El paciente no se somete a anestesia general durante la ablación; si se lleva a cabo una intervención quirúrgica, entonces sí puede ser necesaria la anestesia. En los casos no quirúrgicos, el uso de medicación sedante es suficiente. Por tanto, si el paciente se anestesia o no depende de la naturaleza del procedimiento.

    Sí, el tejido ablado permanece como tejido necrótico en tamaño reducido. En aproximadamente el 5 % de los casos puede producirse recrecimiento, pero nunca alcanza el tamaño original.

    Recursos y Documentos Adicionales

    https://ozgurkilickesmez.com/wp-content/uploads/2024/07/A-6-year-single-center-prospective-follow-up-study-of-the-efficacy-of-radiofrequency-ablation-for-thyroid-nodules.pdf

    https://ozgurkilickesmez.com/wp-content/uploads/2024/07/European-Thyroid-Association-Survey-on-Use-of-Minimally-Invasive-Techniques-for-Thyroid-Nodules.pdf

    https://ozgurkilickesmez.com/wp-content/uploads/2024/07/US-Guided-Percutaneous-Radiofrequency-versus-Microwave-Ablation-for-Benign-Thyroid-Nodules.pdf

    Fecha de actualización: 18 de noviembre de 2025

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