La cirugía de hernia discal lumbar es el procedimiento de extracción física del cuerpo, mediante sistemas microquirúrgicos o endoscópicos, del tejido herniado que ejerce presión sobre los nervios como resultado de la rotura de los discos de la columna vertebral. Esta operación generalmente se realiza entrando por una pequeña incisión abierta en la región lumbar y limpiando, bajo anestesia, los fragmentos deteriorados que comprimen el nervio. Hoy en día, en la solución de este problema mecánico que causa fuertes dolores lumbares y en las piernas, las opciones de tratamiento no quirúrgico de la hernia discal lumbar destacan como una alternativa sólida a la cirugía abierta tradicional. Los métodos de radiología intervencionista aplicados con la guía de dispositivos avanzados de imagen radiológica ofrecen la posibilidad de intervenir directamente en la zona problemática con agujas, sin necesidad de incisión tisular ni anestesia general, proporcionando un proceso de recuperación rápido, sin cicatrices y cómodo.
¿Cómo es la estructura de nuestra columna vertebral y cómo influye en el desarrollo de la hernia discal lumbar?
Llamamos columna vertebral a la estructura que mantiene el cuerpo humano erguido, nos permite movernos y protege la médula espinal, que es la autopista principal de nuestro sistema nervioso. Puede imaginar nuestra columna vertebral como una columna sólida formada por huesos apilados uno sobre otro. Especialmente nuestra región lumbar (zona lumbar) es la parte más móvil, la que soporta toda la carga de nuestro cuerpo, permite movimientos como inclinarse, enderezarse y girar, y está expuesta a la mayor presión. Para impedir que estos huesos se rocen entre sí, hacer flexibles nuestros movimientos y absorber los impactos que se producen al caminar, correr o levantar un objeto, entre cada dos huesos se encuentran unas almohadillas especiales de cartílago que llamamos “discos intervertebrales”.
La estructura de estos discos posee una ingeniería bastante perfecta. Comparar el disco con un bollo relleno es una excelente manera de comprender su estructura. En su parte exterior hay una pared dura formada por fibras muy resistentes, que impide que el material del interior se desplace hacia fuera. Justo en el centro de esta pared se encuentra un núcleo flexible, con alto contenido de agua, de consistencia gelatinosa, encargado de absorber las cargas. En una persona sana, estos discos poseen una resistencia capaz de soportar incluso toneladas de peso. Sin embargo, con el tiempo, diversos factores ambientales y físicos preparan el terreno para el deterioro de esta estructura perfecta.
Los principales factores que debilitan la estructura del disco son:
- Proceso de envejecimiento
- Exceso de peso
- Vida sedentaria
- Consumo de tabaco
- Levantamiento de cargas pesadas
- Factores genéticos
- Alteraciones de la postura
- Músculos débiles
- Esfuerzos profesionales
¿Qué es la hernia discal lumbar y con qué síntomas aparece?
Bajo el efecto de los factores negativos que hemos enumerado anteriormente, la capa fibrosa fuerte y protectora que rodea el exterior del disco pierde con el tiempo su elasticidad, se debilita y comienzan a formarse pequeñas grietas sobre ella. Especialmente si los músculos profundos de la espalda y del abdomen no son lo suficientemente fuertes, se altera el equilibrio de la columna vertebral y la carga que normalmente deberían soportar los músculos recae directamente sobre estos discos debilitados. Cuando se realiza un movimiento incorrecto, se levanta mal un objeto pesado o se permanece sentado durante mucho tiempo en una posición incorrecta, estas fibras debilitadas del exterior del disco se rompen.
Precisamente en este punto, la sustancia flexible de consistencia gelatinosa del interior se filtra a través de estas roturas y se desplaza hacia fuera, es decir, hacia el canal espinal y la zona donde se encuentran los nervios que van a nuestras piernas. A la situación en la que este tejido desplazado comprime los nervios, los aplasta y ejerce presión física sobre ellos la llamamos, en general, hernia discal lumbar. Sin embargo, el problema no es solo una compresión mecánica. La estructura de esta sustancia gelatinosa que se filtra hacia fuera es químicamente ácida. Cuando entra en contacto con el tejido nervioso, provoca una inflamación muy intensa, alteración de la circulación sanguínea microscópica y un edema grave alrededor del nervio. Esta irritación química inicia el famoso dolor ciático, que el paciente describe como una sensación de descarga eléctrica o ardor que comienza en la zona lumbar, llega a la cadera y desde allí desciende hasta el talón.
Los síntomas más frecuentes de la hernia discal lumbar son:
- Dolor lumbar intenso
- Dolor que se irradia hacia la cadera
- Dolor que se extiende a la pierna
- Entumecimiento en los pies
- Sensación de hormigueo
- Debilidad muscular
- Dificultad para caminar
- Limitación del movimiento
- Incontinencia urinaria
¿En qué casos es absolutamente necesaria la cirugía de hernia discal lumbar?
Una gran mayoría de las personas diagnosticadas con hernia puede caer en el error de pensar que debe acostarse inmediatamente en la mesa de operaciones. Sin embargo, según las estadísticas y los datos médicos, una parte muy grande de los casos de hernia discal lumbar puede mejorar con métodos no quirúrgicos como reposo, uso correcto de medicamentos, fisioterapia y ejercicios específicos que fortalecen los músculos lumbares. La cirugía solo se vuelve realmente obligatoria en unos pocos de cada cien pacientes.
Entonces, ¿cuándo es inevitable la intervención quirúrgica? Si el paciente, a pesar de todos los regímenes de fisioterapia y medicación aplicados, no puede librarse durante semanas de dolores insoportables que se irradian a la pierna, no le permiten dormir y reducen su calidad de vida a cero, se plantea la opción quirúrgica. Pero aún más importante, existen algunas señales de peligro que muestran que la presión sobre el nervio ya ha empezado a causar daño permanente. Cuando el nervio comienza a perder sus funciones, aparecen debilidades en los músculos de la pierna que son difíciles de revertir.
Las situaciones urgentes y peligrosas que requieren cirugía son:
- Pérdida progresiva de fuerza
- Desarrollo de pie caído
- Pérdida del control intestinal
- Pérdida del control de la vejiga
- Dolor insoportable
- Entumecimiento progresivo
- Incapacidad para mantenerse de pie
Cuando aparecen estos síntomas, para salvar el nervio y evitar una parálisis permanente, la extracción física de ese fragmento de hernia mediante intervención quirúrgica es una necesidad médica.
¿Cuáles son los métodos tradicionales de cirugía de hernia discal lumbar y cómo se realizan?
Con el desarrollo de las tecnologías médicas, las operaciones de hernia discal lumbar también han experimentado una gran evolución. Hoy en día, el método quirúrgico más aplicado es el procedimiento denominado “microdiscectomía”, realizado bajo microscopios quirúrgicos de alta tecnología. Esta operación suele realizarse bajo anestesia general, con el paciente completamente dormido. En la espalda baja del paciente se abre una pequeña incisión de aproximadamente dos centímetros, en el punto que coincide exactamente con la zona donde se encuentra la hernia. Los tejidos y músculos bajo la piel se separan cuidadosamente con instrumentos especiales para llegar al hueso de la columna vertebral. El cirujano retira una pequeña parte del tejido óseo y el tejido ligamentoso que se encuentra debajo para abrir el camino hacia el nervio. Gracias al enorme aumento y la potente iluminación que proporciona el microscopio, la raíz nerviosa se protege cuidadosamente y los fragmentos de hernia que la comprimen se extraen de su lugar con instrumentos microquirúrgicos.
Otra opción quirúrgica popular es la “discectomía endoscópica”, es decir, la cirugía cerrada de hernia, como se conoce popularmente. En este método la incisión es mucho más pequeña; el procedimiento se realiza solo a través de mini orificios de unos pocos milímetros. En la zona de intervención se coloca un tubo fino con una cámara de alta resolución en la punta. Gracias a la cámara, el tejido herniado se observa en la pantalla a gran tamaño y se limpia de encima del nervio.
En casos mucho más graves, por ejemplo si el disco herniado se ha colapsado por completo, si existe un estrechamiento importante del canal espinal y si se ha producido deslizamiento vertebral (inestabilidad), se aplican la “laminectomía” o cirugías de fusión conocidas popularmente como cirugía con platino. En estos procedimientos se amplía el hueso posterior de la columna, se retira completamente el disco deteriorado de su lugar y se restablece la estabilidad de la columna colocando jaulas de titanio entre dos vértebras.
¿Cuáles son los riesgos después de la cirugía de hernia discal lumbar y qué es el síndrome de cirugía lumbar fallida?
Por muy desarrolladas que estén las técnicas quirúrgicas, toda intervención quirúrgica contiene por su naturaleza algunos riesgos y desventajas. Lamentablemente, no todos los pacientes que se someten a una cirugía de hernia pueden alcanzar una vida totalmente sin dolor y sin problemas. Después de la operación, en algunos pacientes pueden continuar dolores lumbares crónicos leves o moderados, dolores en forma de molestias en las piernas y limitaciones de movimiento.
En las operaciones abiertas o microscópicas, es inevitable realizar una incisión en los tejidos, separar los músculos para llegar al hueso y recibir anestesia. Sin embargo, uno de los resultados más temidos de las operaciones es la situación llamada “fibrosis epidural”. El cuerpo muestra una reacción natural para curar el daño tisular en la zona operada y forma allí una cicatriz (tejido cicatricial). Este tejido duro puede, con el tiempo, envolver la raíz nerviosa como un adhesivo. Aunque la hernia haya sido retirada físicamente, esta vez el nervio queda atrapado y estrangulado dentro de este tejido cicatricial, y los dolores vuelven a intensificarse. La situación en la que los dolores del paciente no desaparecen como resultado de la repetición de la hernia en el mismo lugar o del desarrollo de estas adherencias se denomina “síndrome de cirugía lumbar fallida”, y su tratamiento es un proceso bastante difícil.
Los riesgos generales que pueden encontrarse después de la operación son:
- Desarrollo de infección
- Problemas de sangrado
- Daño nervioso
- Complicaciones de la anestesia
- Fibrosis epidural
- Reaparición de la hernia
- Dolores crónicos
¿A qué se debe prestar atención durante el proceso de recuperación después de la cirugía de hernia discal lumbar?
Los pacientes operados deben ser muy cuidadosos durante el proceso de recuperación para que los tejidos cicatricen correctamente y se proteja la salud de la columna vertebral. En las primeras semanas, especialmente las posiciones en la cama tienen gran importancia. Para romper el espasmo muscular y aligerar la carga sobre la columna, al acostarse boca arriba se deben colocar soportes de almohada bajo las rodillas y las caderas. Al acostarse de lado, para que la columna permanezca recta, las piernas deben llevarse ligeramente hacia el abdomen y se debe colocar necesariamente una almohada entre ambas rodillas. Dormir boca abajo no se recomienda en absoluto, ya que altera la curvatura natural de la zona lumbar. Tan pronto como comienza la recuperación, es esencial para una vida saludable iniciar programas multidisciplinarios de fisioterapia y rehabilitación para que el cuerpo recupere su antigua flexibilidad y fuerza muscular.
Las reglas básicas que deben seguirse durante el período de recuperación son:
- No dormir boca abajo
- Usar apoyo al dormir de lado
- Evitar levantar cargas pesadas
- No realizar giros bruscos
- Caminar regularmente
- Continuar con la fisioterapia
- Mantener el peso ideal
- Prestar atención a la postura
- No permanecer sentado durante mucho tiempo
¿Qué es la radiología intervencionista en el tratamiento de la hernia discal lumbar y cómo se aplican las soluciones no quirúrgicas?
Muchos pacientes temen con razón recibir anestesia general, que se les haga una incisión en el cuerpo, permanecer días hospitalizados y alejarse de su trabajo. Precisamente en este punto entra en juego la “radiología intervencionista”, que cumple una función de puente perfecto entre los tratamientos farmacológicos tradicionales y las cirugías.
La radiología intervencionista trabaja bajo la guía de dispositivos de imagen de tecnología extremadamente avanzada, como ecografía, fluoroscopia (escopia), tomografía computarizada o resonancia magnética (RM). Su lógica es extremadamente elegante y eficaz: en lugar de cortar y abrir los tejidos del paciente con un bisturí, se entra en el cuerpo por vías tan pequeñas como un orificio de aguja y se trata directamente la zona problemática que produce el dolor. Durante estos procedimientos, gracias a los dispositivos de imagen, el interior del cuerpo humano se observa de forma instantánea y en vivo en los monitores. La ruta, el ángulo y la distancia al nervio de las agujas especiales utilizadas se controlan con precisión milimétrica. De este modo, el margen de error se reduce a cero y se realizan tratamientos seguros, directamente dirigidos al objetivo.
¿Cuáles son las ventajas del tratamiento de la hernia discal lumbar con radiología intervencionista frente a la cirugía?
La comodidad y las ventajas médicas que estos métodos no quirúrgicos ofrecen a los pacientes son bastante numerosas en comparación con las cirugías abiertas tradicionales. Casi todos los procedimientos se realizan con anestesia local o medicamentos ligeramente relajantes, con el paciente consciente. Como no se utiliza bisturí en el cuerpo, no se produce daño en la piel ni en los músculos, no se colocan puntos y no queda cicatriz quirúrgica en el cuerpo. Al no haber corte ni apertura, desaparece el riesgo de adherencia tisular (fibrosis epidural), que es el mayor inconveniente de las cirugías abiertas.
Las principales ventajas de los métodos de radiología intervencionista son:
- No requiere anestesia general
- No se realiza incisión quirúrgica
- No deja cicatriz de sutura
- El riesgo de sangrado es bajo
- El riesgo de infección es muy reducido
- No requiere hospitalización
- El proceso de recuperación es rápido
- No se dañan los tejidos
- No genera riesgo de adherencias
- El procedimiento puede repetirse
La mayoría de los pacientes puede regresar caminando a casa una hora después del procedimiento y continuar cómodamente con su vida diaria y su trabajo de oficina al día siguiente.
¿Qué es la inyección precisa para la hernia discal lumbar (esteroide epidural) y cuál es su efecto?
El primer paso de los tratamientos no quirúrgicos lo constituyen las inyecciones epidurales de esteroides, conocidas frecuentemente entre la población como “inyección precisa”. El objetivo principal de este tratamiento es secar directamente en su origen el ardor ácido, la inflamación y el edema que el líquido filtrado desde el interior del disco provoca alrededor del nervio. Mientras que los analgésicos tomados por vía oral se distribuyen por todo el cuerpo a través de la sangre y pierden su efecto, en este método una potente mezcla de medicamentos que resuelve el edema se deposita, con guía de dispositivos de imagen y mediante una aguja milimétrica, exactamente en el punto donde la hernia comprime el nervio.
Para asegurarse de que la aguja ha llegado al lugar correcto, primero se administra en el interior un líquido coloreado (medio de contraste). Se observa en vivo en la pantalla cómo se distribuye el medicamento alrededor del nervio y, tras confirmarlo, se inyecta el medicamento terapéutico principal. El procedimiento es extremadamente seguro y proporciona al paciente un alivio rápido. Cuando se resuelve el edema alrededor del nervio, el dolor disminuye, el espasmo muscular termina y el cuerpo puede activar su propio mecanismo natural de curación para eliminar con el tiempo ese pequeño fragmento de hernia.
¿Cómo se realiza el tratamiento con ozono y el procedimiento de nucleoplastia para la hernia discal lumbar?
Si la hernia no solo ha producido edema, sino que también ha formado una protrusión mecánica importante hacia el canal espinal, se utilizan tecnologías que buscan reducir el tamaño físico de la hernia por vías no quirúrgicas. En el procedimiento llamado “nucleoplastia”, se entra exactamente en el centro del disco con una cánula muy fina bajo guía fluoroscópica. Gracias a un fino alambre que emite energía de radiofrecuencia o plasma introducido a través de esta cánula, el tejido excedente deteriorado dentro del disco se calienta y vaporiza en segundos. Cuando disminuye la cantidad de material en el interior, baja la presión interna del disco y el fragmento de hernia desplazado hacia fuera se retrae hacia dentro por efecto de vacío.
Otra aplicación popular y eficaz de esta lógica es el tratamiento intradiscal con ozono (ozononucleólisis). Del mismo modo, con guía de imagen, se inyecta en el disco una mezcla de oxígeno puro y gas ozono. El gas ozono es un antioxidante y desecante extremadamente potente. Al absorber rápidamente el agua dentro de la hernia, permite que la hernia se contraiga y se reduzca. Además, gracias al efecto antiinflamatorio natural del ozono, la inflamación de la zona se seca y se acelera la reparación de los tejidos dañados a nivel celular. Especialmente en los últimos años, al administrar en el disco junto con el ozono líquidos regeneradores celulares como el PRP obtenido de la propia sangre del paciente, el proceso de recuperación se apoya de una manera mucho más potente.
¿Qué es el tratamiento con láser (PLDD) para la hernia discal lumbar y cómo proporciona recuperación?
La descompresión percutánea del disco con láser (PLDD) se basa en el principio de que la estructura del disco es un sistema hidráulico cerrado y lleno de agua. Imagine un globo cerrado; si extrae de este globo incluso una cantidad muy pequeña de aire o agua, la tensión ejercida desde el interior sobre las paredes del globo disminuye de inmediato.
En este procedimiento, mientras el paciente está acostado boca abajo, se anestesia solo el punto de entrada y se coloca una aguja especial en el centro del disco. A través de esta aguja se pasa una fibra láser tan fina como un cabello. Utilizando energía láser, se vaporiza solo una parte muy pequeña del líquido situado exactamente en el centro del disco. Incluso esta vaporización muy pequeña es suficiente para reducir a la mitad la elevada presión hidro-mecánica dentro del disco. Cuando la presión disminuye, desaparece la tensión en la parte herniada y el nervio respira aliviado. Aunque en las resonancias magnéticas realizadas después del procedimiento el tamaño de la hernia no parezca haberse reducido inmediatamente, como la presión interna ha disminuido, esos terribles dolores que se irradian a la pierna del paciente desaparecen de forma dramática. Es un método muy eficaz en hernias de nivel inicial o moderado.
¿Qué es el método de radiofrecuencia en los dolores por hernia discal lumbar y para qué sirve?
A veces, aunque la hernia del paciente se haya reducido o haya sido tratada, la raíz nerviosa continúa produciendo por sí misma señales de dolor como un cable eléctrico defectuoso que hace cortocircuito, porque ha sido comprimida e irritada durante meses. En estas situaciones, acude al rescate el método llamado “neuromodulación por radiofrecuencia”.
El radiólogo intervencionista coloca la aguja de radiofrecuencia, con la guía de dispositivos de alta resolución, directamente sobre la raíz nerviosa que transmite al cerebro esas señales de dolor defectuosas. En el procedimiento se utiliza un modo especial llamado “RF pulsada” para no quemar el nervio ni causar daño permanente. Se aplica corriente al nervio con ondas de radio cortas a nivel de milisegundos y luego se espera a que se enfríe. Así, la temperatura nunca supera los 42 grados. Gracias a estas ondas electromagnéticas, sin causar ningún daño a los nervios motores que permiten al paciente mover la pierna, solo se aturden las fibras nerviosas finas que transportan el dolor y se bloquea la transmisión del dolor al cerebro. Es un procedimiento similar a formatear o reiniciar un ordenador y proporciona un alivio importante y duradero de los dolores del paciente.
¿Cuándo se prefieren las aplicaciones de Discogel y epiduroscopia para la hernia discal lumbar?
Otra opción de tratamiento no quirúrgico que ofrecen las tecnologías médicas en desarrollo es la inyección en el disco, con guía de imagen, de un gel especial y compatible con los tejidos (Discogel). Cuando esta estructura de gel llega al interior del disco, equilibra la presión allí, aumenta la capacidad de retención de agua y favorece la retracción de la hernia ayudando al disco a recuperar su antigua elasticidad.
Si un paciente se ha sometido en el pasado a una cirugía abierta de hernia discal lumbar y sus dolores no han desaparecido, generalmente se trata del “síndrome de cirugía lumbar fallida” y de adherencias. En este caso se aplica un procedimiento de alta tecnología llamado “epiduroscopia”. Se entra por la abertura anatómica natural situada en el coxis del paciente con sistemas finísimos y flexibles con cámara, que tienen una lente óptica en la punta, y se avanza a lo largo del canal espinal. Gracias a estas microcámaras, las cicatrices que comprimen y estrangulan el nervio se ven directamente en la pantalla. A través del mismo sistema, estas adherencias se rasuran y abren de forma segura con láser, radiofrecuencia o dispositivos mecánicos, y el nervio se libera de esa zona estrecha donde estaba atrapado.
¿Por qué debe evaluarse la radiología intervencionista antes de decidir una cirugía de hernia discal lumbar?
La hernia discal lumbar es una enfermedad grave que agota enormemente a la persona tanto física como psicológicamente y puede convertir incluso las actividades más simples de la vida diaria en un tormento. En los enfoques de tratamiento tradicionales, los pacientes que no se benefician de analgésicos ni fisioterapia muchas veces se encuentran directamente frente a opciones de cirugía abierta. Sin embargo, en la práctica médica contemporánea, la medicina respetuosa con los tejidos y protectora ocupa un lugar prioritario. Cuando se tienen en cuenta los riesgos permanentes que implican las cirugías abiertas tradicionales, como la anestesia, el sangrado, el tiempo de hospitalización y, sobre todo, las adherencias (fibrosis) que pueden desarrollarse después de la operación, la cirugía siempre debe ser el último recurso.
Si tiene dolores intensos en la zona lumbar y en la pierna, pero no presenta signos de alarma que requieran una operación muy urgente, como inicio de parálisis en el tobillo, pérdida repentina de orina o pérdida severa de fuerza en la pierna, el camino más seguro que debe evaluar antes de pasar por el quirófano son las aplicaciones de radiología intervencionista. Los tratamientos precisos aplicados con guía de dispositivos de imagen, las aplicaciones de ozono, los procedimientos láser que reducen la presión dentro del disco y los tratamientos de radiofrecuencia que detienen las señales de dolor son las opciones más racionales desarrolladas para que recupere su salud sin dañar su cuerpo ni su integridad anatómica.


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